La infancia cuenta- Contar para la infancia

Hace unos años, hablaba con un estupendo profesor de primaria sobre el lugar de la oralidad en la escuela y me preguntó: ‘¿Qué es lo que hace un maestro nada más entrar en el aula?’ y se contestó él mismo: ‘mandar callar. Decir Silencio… ahí tienes el trabajo que se hace sobre la oralidad en la escuela.’ Esta conversación fue parte de un proceso de reflexión  sobre lo que la narración oral podría aportar al trabajo de clase. Ambos coincidíamos en que  la educación española estaba cambiando lentamente a partir del trabajo de un  profesorado comprometido y entusiasta, que reaccionaba a la retrógrada ley Wert. Sin embargo la narración oral no estaba encontrando un hueco dentro de estas prácticas innovadoras.

En cierto sentido, me equivocaba. Cuesta encontrarlas pero cuando te pones a ello surgen muchas voces conscientes del importante papel que el trabajo sobre la oralidad tiene en la formación de las personas. Desde Aeda (asociación profesional de narradores orales de España) nos tomamos el trabajo de realizar una revista en torno a este tema y el resultado ha sido El Aedo 7. Una revista digital con más de 300 páginas que recoge experiencias de todo el país desde las escuelas infantiles (0-3 años) hasta el ámbito universitario. Fruto de toda esta investigación  surgió el proyecto ‘El Cole Cuenta’ que he venido realizando en el CEIP Dulce Chacón desde enero de 2018.

Le debo al Dulce, como le dicen las personas que lo habitan a diario, una entrada completa sobre esta maravillosa experiencia, sobre todo a las magnificas docentes  son las tutoras de 3º (Ainhoa Perea y Natalia Masa) y la coordinadora de la biblioteca (Gema Casado). Por el momento, en esta entrada hago un breve resumen de las actividades que más me han servido en este tiempo y de las fuentes de donde las he sacado que puedan servir a los asistentes a los talleres del 23º Encuentro internacional de narración oral como apuntes.

A la hora de empezar este proyecto contaba con mi experiencia en talleres de formación tanto para adultos como para niños y niñas. En especial con el trabajo realizado anualmente para el festival de cuentos de Rivas que se llamaba ‘cuentos a dos voces’.

Sin embargo en ‘el cole cuenta’ nuestro objetivo es diferente, aquí queremos conseguir que los niños y las niñas aprendan muchos cuentos para poderlos contar a su vez en su entorno, no tanto de manera escénica, sino más centrados en la transmisión familiar.

Para este trabajo fue fundamental la pista que me dio la narradora Jennifer Ramsay sobre las Storytelling School y su ‘handbook for teachers‘. A través de su web podéis ver cómo es el trabajo que realizan y seguir su metodología que es muy sistemática. De ellos sobre todo usamos la idea del ‘steping’: reducir la historia a 10 gestos o movimientos fundamentales que ‘bailar’ entre todos. La idea de bailar surgió durante la práctica en pequeños grupos donde una niñas inventaron toda una coreografía que era un fantástico resumen de ‘Los siete cabritillos’

Otro encuentro fundamental fue el que tuve con Jan Blake en Portugal durante el encuentro sobre el proyecto Tales donde también aparecen recursos y experiencias de toda Europa. Uno de los ejercicios que aprendí con ella fue el de contador de una sola palabra o contador de dos cabezas, que tuvimos la suerte que nos dejara incluir en nuestra lista de recursos de la web de Aeda. Además uso habitualmente su actividad que denominamos ‘cortanombres’ y en más de una ocasión ‘Un día féliz’ para poder practicar relatos personales y anecdóticos.

Uno de los recursos que también me han sido de mucha utilidad ha sido el propuesto en este vídeo por Estrella Ratón Perez y que propusimos a los niños y niñas que lo realizaran durante las vacaciones de Semana Santa.  Se trata de la elaboración de un cartel de doble cara donde se anuncie que va a haber una sesión de cuentos en la casa. La parte posterior del cartel la usamos para que los niños y niñas apuntaran cosas que querían recordar de la historia y para que las familias hicieran una devolución de qué les había parecido la sesión.


 

 

El proyecto está todavía en proceso y queremos aprovechar estos últimos meses para trabajar las historias personales y también pequeñas sesiones de cuentos para sus compañeros y compañeras de otros cursos. Para este trabajo me ha resultado especialmente útil el libro de Karen Chace ‘Story by Story’ donde explica todo el proceso de poner en marcha una experiencia de ‘club de narradores’ en un centro escolar y da muchísima información complementaria, bibliografía y recursos a los que poder acudir.

Espero que con esta entrada encontréis muchas ventanas a las que mirar si queréis hacer un hueco a la oralidad en la escuela. Ojalá que este tipo de experiencias hagan que las clases no comiencen con la palabra ‘silencio’ sino con ‘cuéntame’.

 

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